Los circuitos electrónicos siguen evolucionando: además de flexibles serán adhesivos

Chip piel

 

Cuando pensamos en circuitos lo primero que se nos suele venir a la cabeza son piezas rígidas y poco flexibles. Sin embargo esto puede cambiar en los próximos años como están demostrando algunas investigación y proyectos de desarrollo. ¿Circuitos flexibles? Sí, pero no será el único avance.

En una cooperación entre diferentes investigadores, la mayoría de la universidad de Yonggang Huang, han publicado los detalles de la segunda versión de su chip flexible que se adapta a todas las superficies. No sólo eso, además han conseguido que sea adhesivo para poder ponerlo en cualquier superficie, incluida nuestra piel.

Haciendo más flexible la creación de circuitos

Hace un año un investigador de la universidad de Illinois, John Rogers, presentó una primera versión de esta innovación. Un circuito que se podía pegar en la piel como un sello. Sin embargo sólo se trataba de un desarrollo bastante precoz y una prueba de concepto. Ahora Rogers en colaboración con la mencionada universidad han logrado crear un circuito mucho más avanzado.

Esta nueva versión es algo más gruesa y robusta, pero se puede adherir a cualquier lugar sin ningún problema. Además, sigue siendo igual de flexible por lo que no importa la forma o curvatura de donde se va a poner el componente. Ahora bien, ¿para qué se podría usar esto?

Gracias a unos conectores cilíndricos que se incorporan en el circuito, esta pieza se podría conectar a otros componentes, integrados o no, para darle usos de todo tipo. Al final lo que se pretende es que en cualquier objeto se pueda implementar uno de estos pequeños chips para conectarlo sin problemas.

El objetivo de los investigadores es mejorar la longevidad del producto y enfocar su desarrollo a temas de salud, como por ejemplo crear monitores de salud que permitan registrar diferentes variables como las pulsaciones o la presión sanguínea, el objetivo es algo parecido a aquel chip que vimos hace días que detectaba temblores en los pacientes.

El desarrollo comercial, como explican sus creadores, es bastante económico y sólo se necesitas unos cuantos dólares, no especifican la cantidad, para crear uno de estos parches. Eso sí, el coste de los componentes, sin contar el proceso de fabricación, es de poco más de diez céntimos de dólar.

Via: Xataka

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Microelectrónica flexible para ojos y hojas

Un equipo de científicos del instituto suizo ETH de Zúrich presenta esta semana en la revista Nature Communications un procedimiento para transferir dispositivos electrónicos muy delgados y flexibles a casi cualquier tipo de superficie. Los circuitos se pueden, incluso, envolver en cabellos humanos sin dejar de funcionar. El método consiste en fabricar una ‘oblea’ con distintas capas: una base de silicio, una lámina de alcohol de polivinilo y otra encima de parileno, una sustancia transparente y biocompatible que lleva los componentes electrónicos.

Después, la capa de alcohol se diluye en agua, se desprende la base de silicio y queda disponible el parileno con los transistores para ser utilizados en superficies tan variadas como tejidos textiles, hojas de plantas o piel humana.

“El parileno que empleamos como sustrato tiene tan solo una micra de espesor, pero se puede depositar a gran escala”, destaca a SINC Giovanni Salvatore, el autor principal del trabajo.

“Podemos fabricar dispositivos de una micra, pero potencialmente se podrían alcanzar tamaños todavía más pequeños, lo que permitiría sobrepasar los 100 MHz  (como los que usan las etiquetas RFDI o de identificación por radiofrecuencia)”, añade el investigador.

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Según sus promotores, la versatilidad de esta sencilla técnica abre nuevas posibilidades en el campo de los biosensores, especialmente en aquellos que miden parámetros sobre la salud.

“Proveemos su aplicación en lentes de contacto inteligentes que servirán para controlar la presión intraocular en pacientes con glaucoma”, apunta Salvatore.

“Pero además –añade–, esta técnica se podría usar para implantar sensores en la piel o en otros tejidos animales o vegetales, con conexiones inalámbricas, así como en el desarrollo de células solares ultraligeras que proporcionen energía a los dispositivos portátiles”.

Fuente: Noticias de la Ciencia