Tinta electrónica para impresionar con este reloj de pared

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Hay materiales que con el tiempo encuentran espacio en otros desarrollos distintos a los que fueron pensados originalmente, tal es el caso de la tinta electrónica, que hemos visto en pantallas de lectores de libros electrónicos o smartphones.

Hoy la tinta electrónica es la protagonista de un este nuevo desarrollo que no hará nada más que darnos la hora, eso si, bajo un diseño sencillo, sobrio pero atractivo, estamos hablando del primer reloj de pared que usa un display de e-ink.

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El ClockONE es un desarrollo de la empresa Twelve24, quienes en el pasado CES 2014 presentaron su primer prototipo y hoy es ya una realidad. El ClockONE mide un metro de ancho por 35 centímetros de alto con sólo 4 milímetros de grosor con un peso de 1.5 kilogramos y una montura magnética que hará de su manejo algo sencillo y adorne cualquier pared sin problemas.

El protagonista aquí sin duda es el display de tinta electrónica, que nos brinda una excelente visibilidad bajo cualquier condición de luz, sin reflejos y brillos, además de buena nitidez. El ClockONE se ofrece en variedad de colores y sólo necesita una batería de botón, como las utilizadas en relojes de muñeca, con la que nos dará una autonomía de un año aproximadamente.

Via: Xataka

Microelectrónica flexible para ojos y hojas

Un equipo de científicos del instituto suizo ETH de Zúrich presenta esta semana en la revista Nature Communications un procedimiento para transferir dispositivos electrónicos muy delgados y flexibles a casi cualquier tipo de superficie. Los circuitos se pueden, incluso, envolver en cabellos humanos sin dejar de funcionar. El método consiste en fabricar una ‘oblea’ con distintas capas: una base de silicio, una lámina de alcohol de polivinilo y otra encima de parileno, una sustancia transparente y biocompatible que lleva los componentes electrónicos.

Después, la capa de alcohol se diluye en agua, se desprende la base de silicio y queda disponible el parileno con los transistores para ser utilizados en superficies tan variadas como tejidos textiles, hojas de plantas o piel humana.

“El parileno que empleamos como sustrato tiene tan solo una micra de espesor, pero se puede depositar a gran escala”, destaca a SINC Giovanni Salvatore, el autor principal del trabajo.

“Podemos fabricar dispositivos de una micra, pero potencialmente se podrían alcanzar tamaños todavía más pequeños, lo que permitiría sobrepasar los 100 MHz  (como los que usan las etiquetas RFDI o de identificación por radiofrecuencia)”, añade el investigador.

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Según sus promotores, la versatilidad de esta sencilla técnica abre nuevas posibilidades en el campo de los biosensores, especialmente en aquellos que miden parámetros sobre la salud.

“Proveemos su aplicación en lentes de contacto inteligentes que servirán para controlar la presión intraocular en pacientes con glaucoma”, apunta Salvatore.

“Pero además –añade–, esta técnica se podría usar para implantar sensores en la piel o en otros tejidos animales o vegetales, con conexiones inalámbricas, así como en el desarrollo de células solares ultraligeras que proporcionen energía a los dispositivos portátiles”.

Fuente: Noticias de la Ciencia