Drones submarinos que examinan mares y ríos

 

Denis Loctier, Euronews:
“Robots submarinos que pueden examinar mares y ríos, que cooperan juntos para resolver los problemas. ¿Cómo les enseñan? Esta es la pregunta que resolveremos en Futuris.”

Un grupo de ingenieros trabaja en un proyecto de investigación para desarrollar drones submarinos que pueden hablar entre ellos usando señales sonoras.

Chiara Petrioli:
“Lo que ves aquí son robots submarinos que tienen la capacidad de comunicarse y colaborar entre ellos, creando los llamados “Internet of underwater things”.
Es un nuevo concepto que permite tener diferentes aparatos, tales como sensores y robots, intercambiando información. Esto abre un nuevo camino que permite monitorizar nuestros océanos, lagos y ríos.”

Un grupo de robots puede explorar el fondo del mar para buscar un objeto o una fuga de un componente químico. Cada uno tiene un número de sensores que hace que puedan trabajar juntos para recoger toda la información sobre el accidente en un período de tiempo muy corto.

Ricardo Martins:
“La comunicación acústica con la que trabajan es muy parecida a la que utilizan los humanos cuando hablan. Estos aparatos se comunican entre ellos debajo del agua usando un rango de frecuencias que va desde las similares a la voz hasta un volumen acústico inaudible.”

Denis Loctier, Euronews
“Entonces, ¿qué pueden ver debajo del agua?”

Los submarinos envían información al centro de control en la tierra. Ellos conocen la posición exacta e información medioambiental, como por ejemplo la temperatura y la composición química del agua. después, esto se puede ver en las pantallas.

Roberto Petroccia:
“Estos robots pueden funcionar de diferente manera en la misma zona y nosotros los podemos controlar todos desde este centro. Le damos instrucciones, por ejemplo, hacemos que vayan de un punto A a un punto B y vemos en la pantalla su movimiento a casi tiempo real. Utilizamos canales acústicos cuando están debajo del agua y la radio cuando están en la superficie.”

La cobertura resistente al agua que tienen los robots submarinos permite que puedan estar a 100 metros de profundidad. Dependiendo de la misión que vayan a realizar se les puede configurar de diferente manera para recoger, grabar o transmitir diferente tipo de datos.

Ricardo Martins:
“El módem acústico permite al submarino comunicarse bajo el agua porque tiene sensores ambientales y un sistema informático que hace que esto sea posible. Las baterías proporcionan ocho horas de autonomía. También cuenta con módulos de radio y comunicaciones por satélite.”

Crucial para la búsqueda y las operaciones de rescate el sónar encuentra objetos hundidos gracias a la emisión de ultrasonidos. Esto hace posible que ayudemos a encontrar contenedores en la zona del puerto de Oporto.

Lino Antunes:
“Estos aparatos son de gran ayuda sobre todo para llevar a cabo tres funciones: la primera, la seguridad del puerto; la segunda para tener información medioambiental y la tercera para inspeccionar los barcos que están en el muelle del puerto.”

Desde los océanos a los ríos. Estos mini submarinos pueden trabajar en cualquier lugar. Si es peligroso o caro para que lo haga un submarinista, lo hacen ellos. La nueva tecnología nos da la posibilidad de entender de mejor manera el silencio del mundo.

Chiara Petrioli:
“Descubrir volcanes submarinos, sitios arqueológicos, proteger nuestras costas, nuestra infraestructura, nuestros puertos… Esta tecnología nos dará la posibilidad de entender de forma más profunda el mundo y eso es esencial para un futuro sostenible.”

Via: Euronews

Los drones conquistarán definitivamente el mar: Rolls Royce lo quiere así

Aunque el término drone hace referencia a un vehículo aéreo no tripulado, su futuro puede tener más relevancia en el mar. Así lo piensa Rolls-Royce, que según Bloomberg está convencido de desarrollar barcos de carga controlados a distancia.

Para uno de los ejecutivos de Rolls-Royce, la tecnología ya está preparada para conseguir ese propósito pero hay muchos obstáculos que salvar. Tanto en el aire como en tierra o mar, retirar al humano del control y dejarlo todo en manos de la tecnología requiere acuerdos e inversiones de todas las partes. Y muy importantes.

Una de las ventajas que el grupo Rolls-Royce Holdings ve en estos drones de carga marinos es que al eliminar parte de su estructura, pueden ser más ligeros y consumir sobre el 15% menos de combustible. Ese ahorro se enfrenta a la mejora en la tecnología y los sistemas de control que son necesarios para hacer que un gigante de los mares no tenga humanos a bordo, los cuales solo serían necesarios en las salidas y llegadas de los grandes barcos a puertos.

Rolls Royce drones diseño

El futuro que dibuja Rolls Royce no llegará pronto, y ya advierte que pasarán más de 10 años antes de que la legislación esté lista para poner en marcha estos proyectos, que por ahora solo ven posible a pequeña escala y de forma local si algún país se anima a legislar sobre ellos y poner las condiciones necesarias.

Via: Xataka

Saildrone, un drone marinero encargado de vigilar los océanos

Saildrone

Si en tu próximo crucero logras escapar de la tentación de todo gratis y mirar al mar, puede que un drone aparezca en el horizonte. No será nadie que te espía, en principio, sino un proyecto para conocer mejor el océano, un gran incomprendido y desconocido de nuestro planeta.

La empresa Saildrone ha desarrollado un velero dron llamado Honey Badger que ya ha completado si primera misión. A este barco de casi seis metros de eslora y con capacidad de carga de 100 kg lo dejaron en la bahía de San Francisco el 1 de octubre de 2013 con una sola instrucción: llegar a Hawaii. Y muy obediente y técnicamente preparado, el drone llegó a Kaneohe un mes después, tras recorrer más de 3.300 km que separan estos emplazamientos.

salidrone

Este drone acuático se vale de una vela rígida convenientemente preparada para aprovechar las rachas de viento y en su viaje hasta Hawaii marcó máximas de velocidad de hasta 25 kilómetros por hora, así como inclinaciones de hasta 75 grados sin inmutarse.

El cerebro de este cacharro es Richard Jenkins, ingeniero especializado en el mar y con un récord de mayor velocidad en un vehículo eólico (200 kilómetros por hora). Jenkins tiene previsto potenciar el uso de este drone para investigación oceánica, pero también darle salida en otros ámbitos como la vigilancia de costas o para detectar vertidos de petróleo casi en tiempo real en zonas potencialmente peligrosas como plataformas petrolíferas.

Via: Xataka